Niños · Adolescentes · Familias

Acompañamiento clínico para quien aún está creciendo.

Los niños y adolescentes necesitan una escucha diferente — una que respete su mundo, su lenguaje, su tiempo. Trabajamos con ellos, y con quienes los cuidan.

Para quién Niños y adolescentes
Duración 45-50 minutos
Frecuencia Semanal · Quincenal
Modalidad Presencial
Reservar primera consulta

Una escucha para quien aún no tiene todas las palabras

La psicología infantil y juvenil es un área clínica especializada. Trabajar con un niño de 6 años no es lo mismo que trabajar con una adolescente de 14 — y ninguno de los dos casos es igual que trabajar con un adulto.

Adaptamos el encuadre, el lenguaje y los recursos a la edad de cada niño. El juego, el dibujo, la narración son vías clínicas legítimas — a menudo las únicas vías posibles. No infantilizamos el trabajo: las utilizamos con seriedad técnica.

Todo niño es, ante todo, un sistema relacional. Acompañar a un niño es, siempre, acompañar también a los adultos que lo sostienen. Psingular · Psicología Pediátrica

Por eso, el trabajo con niños incluye siempre coordinación con la familia y, cuando tiene sentido, con la escuela. No para diluir la responsabilidad clínica — sino para ampliarla con cuidado.

Señales que piden atención

Cada niño es diferente — y no todo lo que puede parecer un problema lo es de hecho. Pero hay situaciones en las que merece la pena pedir una evaluación clínica:

01

Cambios de comportamiento

Cambios significativos en el estado de ánimo, el sueño, el apetito, la forma de relacionarse. Rabietas desproporcionadas para la edad, aislamiento, agresividad nueva o recurrente.

02

Dificultades escolares

Bajadas de rendimiento, rechazo a ir a la escuela, conflictos con compañeros o profesores, dificultades de atención y concentración. Identificar la raíz antes de etiquetar.

03

Ansiedad infantil

Miedos persistentes, quejas somáticas (dolores de barriga, dolores de cabeza), perfeccionismo excesivo, dificultades en las separaciones. Señales que piden una lectura cuidadosa.

04

Adolescencia difícil

Conflictos con la familia, aislamiento social, cambios bruscos en el comportamiento o en las amistades, pérdida de interés, síntomas depresivos, autolesiones. La adolescencia merece un espacio propio.

05

Acontecimientos significativos

Divorcio de los padres, duelo, cambio de ciudad o de escuela, enfermedad en la familia, nacimiento de un hermano. Los niños necesitan espacio para elaborar — no solo tiempo para "superar".

06

Sospecha del propio adulto

A veces, el adulto siente que algo ocurre antes de poder describir qué. Esa intuición parental o educativa merece ser escuchada — y tiene cabida en una primera consulta exploratoria.

Cómo acompañamos a un niño

Acompañar a un niño es también acompañar a quien lo sostiene. Cada proceso se diseña caso a caso — pero hay momentos típicos.

El niño está siempre en el centro del trabajo. Los padres o cuidadores son colaboradores, no meros informantes.

01

Primera consulta con los padres

Sin el niño presente. Para conocer el motivo de la consulta, la historia del desarrollo, el contexto familiar y escolar, y entender qué está en juego.

02

Evaluación clínica del niño

De dos a cuatro sesiones con el niño — adaptadas a su edad. Jugar, dibujar, conversar. Construir una comprensión clínica de lo que ocurre más allá del síntoma.

03

Devolución y plan

Conversación con los padres para devolver la lectura clínica y diseñar el plan de acompañamiento — que puede incluir psicoterapia, orientación parental, coordinación escolar u otras formas.

04

Acompañamiento continuado

Sesiones regulares con el niño o adolescente, con encuentros periódicos con la familia. Coordinación con la escuela y otros profesionales siempre que sea necesario.

"Cada niño es un mundo. Escucharlo es la tarea más delicada — y la más política — de toda la clínica."
Françoise Dolto · La causa de los niños

Lo que necesita saber

Duración y frecuencia

Sesiones adaptadas a la edad

Sesiones habitualmente de 45 a 50 minutos, ajustadas a la capacidad de cada niño o adolescente.

Frecuencia habitual: semanal en los casos más intensos, pudiendo pasar a quincenal en fases de consolidación.

Encuadre

Un espacio pensado para niños

Sala adaptada con materiales de juego, dibujo, juegos simbólicos — recursos clínicos genuinos, no mero entretenimiento.

El encuadre es presencial, en Braga. La consulta online rara vez es compatible con el trabajo con niños.

Coordinación

Trabajo con la red

Encuentros periódicos con la familia. Coordinación con la escuela, el pediatra u otros profesionales siempre que esté clínicamente justificado.

Toda comunicación con terceros depende de la autorización escrita de los representantes legales.

Dudas habituales

¿A partir de qué edad puede un niño beneficiarse de la psicoterapia?

Acompañamos a niños a partir de los 4 años. En edades más tempranas, el trabajo suele centrarse en el acompañamiento de los padres — porque lo que afecta a un niño muy pequeño pasa casi siempre por la dinámica familiar. Cada caso se valora individualmente en la primera consulta.

¿Tengo que llevar al niño ya a la primera consulta?

No. La primera consulta es siempre con los padres — sin el niño presente. Esto nos permite conocer la historia, el motivo de la consulta y el contexto, antes de implicar al niño en el proceso. Las primeras sesiones con él tienen lugar solo después de este primer encuentro.

¿Participan los padres en las sesiones del niño?

Normalmente no — las sesiones del niño son del niño. Se aplica la confidencialidad clínica. Pero hay encuentros periódicos con los padres (generalmente cada 4-6 sesiones del niño) para devolver la lectura general, orientar y alinear. Los padres nunca quedan fuera del proceso, aunque no estén dentro de cada sesión.

¿Y si mi hijo o hija no quiere venir?

Es frecuente — sobre todo en adolescentes. Trabajamos con los padres y con el propio adolescente para construir una motivación posible. Forzar no funciona. Pero hablamos con los padres sobre cómo plantear la propuesta, y estamos preparados para acoger la resistencia, que forma parte del proceso.

¿Puede haber coordinación con la escuela?

Sí, siempre que sea clínicamente útil — y siempre con autorización escrita de los representantes legales. Podemos contactar con profesores, psicólogos escolares o tutores para alinear perspectivas. Esta coordinación es especialmente importante en casos de dificultades de aprendizaje, de conducta o de adaptación escolar.

El primer paso es solo una conversación.

La consulta de evaluación no le compromete a continuar. Sirve únicamente para conocernos y valorar juntos si tiene sentido que trabajemos.